jueves, 27 de noviembre de 2014

LA CREACIÓN DEL MUNDO







"Dicen que Quetzalcóatl fue quien creó el mundo y lo llaman Dios del viento, porque dicen que Tonacatecutli cuando le pareció bien, sopló y nació así Quetzalcoatl."
códice Telleriano-Remensis




Lo único que tenía existencia relevante era la nada. Ya que aún no nacía el universo como lo conocemos, entonces uno de los dioses de la antigûedad, en conjunto con el dios cristiano de la creación, decidieron crear el universo, con galaxias, vía láctea, y planetas.
Dentro de los planetas que se conocieron por el hombre, fue la tierra. Concebida por el dios supremo de la creación,  Quetzalcóatl. Dios náhualt de la cultura mesoamericana con forma de serpiente emplumada. Su cuerpo de serpiente representa la forma humana, y sus plumas sus cualidades y principios espirituales.
Siendo  el creador de la tierra porque era considerado por la religión tolteca, como el dios de la vida, luz, sabiduría, fertilidad y conocimiento, además de ser el patrón de los vientos, y el regidor del oeste.
Como todo dios trascendental, Quetzalcóat  tenía su biblia, que eran sus enseñanzas o "antiguas palabras", llamadas  Huehuetlahtolli, relacionadas con el sexto sol, y con la finalización del calendario maya, en el año 2012.
Dentro de la cosmovisión tolteca, que era la cultura dominante en mesoamérica, se plantea que el universo tiene una naturaleza dual; vale decir por un lado crea al mundo, y por el otro lo destruye, tratando de establecer un equilibrio entre estos dos aspectos, (como el bien y el mal). Y la faceta destructura del mundo, se llamaba Tezcatl.
Quezacóalt en su infinita sabiduría, creó al hombre, y a los primeros habitantes de la tierra. Y el rey Mixcoatl que fue el primer hombre creado por Quetzacóalt, le mandó a edificar una pirámida tolteca dedicada a su adoración, que databa del siglo II, agradecido por su nacimiento y creación.
La figura divina de Quetzacóalt, estaba relacionada con la estrella de Venus, situada al lado del volcán Popocatépetl vista durante ocho meses al año, indicando que dicho dios vendrá a la tierra dos veces al año, la primera para traer fertilidad y cosecha y la segunda, sería la destrucción del mundo. Ya que, la religión tolteca habla de tradiciones y leyendas urbanas del renacimiento de Quetzacóalt, según su Códice.
En lo que es el Centro Ceremonial de Xochicalco, en Morelos, se descubrieron tres estelas relacionadas con el dios Quetzalcóatl, la primera que es poética siendo ésta el ciclo de Venus; luego la segunda su aparición como estrella de la mañana, y la tercera su conversión a estrella de la tarde.
El hombre tolteca junto con dedicarle alabanzas a su dios creador, se dedicaba a trabajar la tierra para cultivar el maíz, que era la fuente de su principal alimentación.
Claro que el hombre en su deseo de poblar al mundo se entregó al vicio; de modo que Quetzacóalt para redimir al hombre, también era un dios de penitencia.
Y por ello para ordenar el caos, le ofrecían sacrificios humanos dedicados a Quetzacóalt; en un "Tzompantli" que era una especie de estante donde eran colgados los cráneos de los muertos. Debido a que la religión politeísta del imperio tolteca estaba dominada por Quetzacóalt; y Tezcatlipoca era un dios guerrero enemigo de Quetzacoált.
Porque Tezcaplipoca es el señor del cielo y de la tierra, es la fuente de vida, tutela y amparo del hombre, es el origen del  poder y la felicidad, guerrero y dueño de batallas, omnipresente, fuerte e indivisible. De modo que el hombre tolteca adoraba a estas dos grandes divinidades.
Como toda deidad superior, Quezacóalt tenía a su más grande sacerdote, que era Ce Ácatl Topiltzin, el más grande de los reyes toltecas.
Era tanta la rivalidad entre los dioses toltecas, que los seguidores de Tezcatlipoca, guiaron a Topiltzin y los seguidores de Quetzacóalt a las afueras de la ciudad, aproximadamente en el año 1000 DC. Dirigiéndose al sur, en donde se libraron encarnizadas batallas, derrotando a los mayas en la ciudad de Chichén Itzá, reclamándola para sí mismos.
Pero esto no terminó, ya que en la derrota  Topiltzin prometió regresar a Tollan que era la capital de la cultura tolteca para vengarse, porque Tollan  era gobernada por Quetzacóalt en su época dorada; siendo este un lugar paradisíaco de perfección universal. Sus habitantes practivaban el crecimiento por medio de baños rituales, rezos, ayunos, y autosacrificios propios de la vida sacerdotal.
Era tanta la devoción que a veces los seguidores de Quetzacóalt, por llevar esta vida de sacrificios, perdían la noción de la realidad exterior. Y de esta forma se dieron cuenta de que los seguidores de Tezcatlipoca, ganaron el acceso al palacio espiritual de Quetzacoált.
El rey Topiltzin regresó a Tollan, con huestes guerreras que tenían por finalidad, derrotar a los soldados de Tezcatlipoca; y de esta forma recuperar el palacio espiritual de Quetzacóalt; para luego volver a la época dorada de Tollan.
Pero desgraciadamente no tuvo éxito en tal empresa, porque todos los seguidores de Quetzacóalt, estaban derrotados, de modo que el rey Topiltzin, se ve en la imperiosa necesidad de esconderse en Tollan, jurando que regresaría a buscar su venganza.
Porque Quetzacóalt al estar vencido, se convirtió en mortal, y dejó de ser un dios, para luego reencarnarse en Topilzín y huir nuevamente de Tollan para siempre. Pero con Topiltzín, nunca se sabía realmente que nos depararía el destino.
Con el correr del tiempo, Topiltzín siguió la ruta al oeste de Tollan hacia el mar, viajando por muchos pueblos y sitios sagrados, dejando su rastro en   formaciones rocosas, y nombres en lugares de México, hasta llegar a la costa en donde se embarcó hacia el mar.
Mientras tanto Huémac, que fue el último rey tolteca, posterior a Topiltzín; tomó para sí mismo el lugar de Quetzacóalt, como gobernante de Tollan, en medio de un desorden urbano causado por Tezcatlipoca, de modo que la ciudad de Tollan era todo un caos en el reinado de Huémac.
Pasado el tiempo, nadie sabía de Topiltzin. Debido a que él en sus viajes aprendió la artes y ciencias, ya que debía preparar su venganza en contra de Huémac.
Entonces para que no lo reconocieran a su regreso, comenzó a dejarse barba, y a usar una máscara; y de esta forma su rostro se empieza a perder en la memoria, pero no su nombre, que causaba terror sólo al ser nombrado y recordado por los habitantes de Tollan.
Muchos de los habitantes de la capital tolteca, creían que Topiltzin había muerto en su exilio, embarcado hacia las costas del golfo; y en relación a esto la leyenda sostiene que se había convertido en "la estrella de la mañana", Venus. Y efectivamente Tipiltzin regresó a Tollan, aproximadamente en el año 1519, aterrorizando a los mexicanos herederos de la cultura tolteca.
Pero no regresó sólo, sino que armado de ejércitos, que arrasaron con los gobernantes de Tollan, para instaurar nuevamente la cultura tolteca, y así de esta forma, Quetzacóalt pudo reinar nuevamente, separado de la forma humana de Topiltzin, y convertido en el dios de la creación del mundo.


Fin.

1 comentario:

rodrigo oses dijo...


Acabo de leer dos cuentos de tu autoría, La creación del mundo e Inconsciente colectivo. Me parecen interesantes, siempre he pensado que esto de escribir es como pintar, algunos cuadros son más exitosos que otros y los que saben un poco más de la técnica lo entienden o aprecian de mejor forma. A mi parecer ambos son apetitosos e interesantes, me los imagino bien dada mi aventajada capacidad de llevarlos a la realidad a través de mi mente.
La creación del mundo es mitológico para muchos, visto desde el punto que tu lo planteas. Yo personalmente algo de eso entiendo, conocía algunos nombres y no me ha sido tan difícil ubicarme en el contexto que presentas, seguramente te habrán dicho que es surrealista y que escapa a la historia oficial.
Inconsciente colectivo, es como el sueño que muchos tienen de realizar algo y lo postergan... lamentable y al mismo veo entrega de información que aunque para nosotros es sabido para muchos es desconocido. Cristóbal es el navegante sin temores jejeje.