sábado, 12 de mayo de 2018

El AZOTE DE DIOS





No hay más sangre derramada que por la espada del rey Atila. (Anónimo)


De tiempos inmemoriales, el hombre en su afán de conquista se ha cultivado en el arte de la guerra. Y en el ocaso del imperio romano en oriente, empieza a aparecer una civilización que con el paso de los años, se convertiría en un imperio destacado históricamente por su crueldad y fortaleza bélica. Nos referimos a los hunos. Pueblo ganadero, cazador y nómade, procedentes del este de Europa y de Asia; que establecieron los territorios colindantes a Constantinopla, marcando el límite del imperio romano de Oriente. Y en el año 395 nace en Pannonia entre el sureste de Hungría, y noreste de Rumania, un avezado jefe de tribu, llamado Atila hijo de Mundzuk, hermano de Rugila. Su tribu era originaria de China, que llegó a Europa tras la destrucción de su imperio en Turkestán. Y Atila desde temprana edad, acompaña a su tío para aprender desde joven lo que es el arte de la guerra. A los 13 años, Atila es enviado a Roma por encargo de tu tío Rugila, soberano en ese tiempo de los hunos en el Danubio. Viajó a Roma, para aprender la lengua latina, historia y costumbres relacionados con los romanos y su imperio. Y a los 17 años, Atila regresa para hacer frente a los romanos. Su tío Rugila, le tenía confianza como hombre hábil para la guerra, por usar además la diplomacia como estrategia y ser un excelente jinete. Y valiéndose de estas habilidades, le encarga la labor de negociar con los chinos, que habían intentado conquistar a los hunos del centro de Asia. Atila logra establecer la paz. Esto hizo unificar a las tribus hunas, y representó para el imperio romano de Oriente, que estaba comandado por Teodosio II, un problema, ya que los romanos prefería perder oro antes que hombres y territorio. Y hacia el año 432, los hunos estaban unificados bajo el mando de su rey Rugila, que dejó a su mando a su sobrino Atila. Y en aquel entonces los hunos estaban en negociaciones con los embajadores de Teodosio II, acerca de la entrega de algunas tribus renegadas, que se habían refugiado en el seno del imperio de Oriente. Más tarde, en el año 434 fallece el tío de Atila Rugila, quedando Bleda y Atila como reyes soberanos de los hunos. Y en el año 435, los romanos realizan un pacto con los nuevos reyes hunos, consistiendo en que los romanos se comprometían a pagar el doble del tributo anual, en monedas de oro; y en no realizar alianzas con los pueblos enemigos de los hunos, y si las hubiera deberían romperlas. Establecieron un mercado libre a orillas del Danubio, y entregaron a los prisioneros de guerra hunos. Y en el año 435, Atila tuvo su encuentro con la legalización imperial de Margus, y como buenos pueblos de jinetes, negociaron un tratado. Los romanos les devolvieron las tribus fugitivas, y duplicaron el tributo anteriormente pagado por el imperio de 350 libras romanas en oro; para abrir los mercados a comerciantes hunos y pagar el rescate por cada romano prisionero por los hunos; que conformes con el tratado partieron hacia el interior del continente, para fortalecer su imperio. Teodosio reforzó con estos los muros en Constantinopla, y construyó con esto las primeras murallas marítimas de la ciudad. Ya el imperio huno, se extendía desde las estepas de Asia Central, hasta la actual Alemania, y desde el Danubio hasta el Báltico por Hungría. En esa época los hunos permanecieron cinco años, fuera del dominio de los romanos; para llevar a cabo una invasión a Persia, en la cual Atila es derrotado, renunciando a sus planes de conquista. En el año 440, Atila, antes de ser proclamado como único rey de los hunos ya había atacado el imperio romano de Oriente. Estos ataques duraron diez años, durante los cuales el imperio romano perdió grandes extensiones de terreno. Esta guerra llegó a su fin, gracias al buen desempeño del ejército romano y la decisión de pagar los tributos establecidos por Atila, con este acuerdo bilateral, logran pacificar sus tierras. Y por esto los hunos actuaron como colaboradores de los emperadores romanos, actuando como mercenarios para reprimir las convulsiones internas y combatir a los burgundios y a los francos; siendo Atila nombrado como general honorífico de la Galia. Ante lo cual reaparecen los hunos en las fronteras de imperio oriental, atacando a los mercaderes de la ribera norte del Danubio, y Atila amenazó con la guerra abierta, porque dijeron que los romanos y el obispo Margus, habían faltado a sus compromisos, de esta forma Atila cruzó el Danubio, para saquear y profanar las tumbas reales de la orilla norte del Danubio. Como los hunos eran un pueblo de conquistadores, cruzaron el río y arrasaron las ciudades a lo largo de la ribera, en Iliria, porque el obispo Margus, acusado de profanación huyó y les entregó la ciudad. Porque el ejército huno saqueó Margus, Viminaciun, y tomó Singidunum (Belgrado). Ya en el año 442, hubo una tregua por la tribu huno, y Teodosio trajo sus tropas al norte de África, y dispuso una emisión de monedas para financiar la guerra en contra de la tribu huno. En el año 443, Atila reanudó la campaña de guerra, golpeando a lo largo del Danubio, tomando los centros militares de Ratiara, y sitiando Naissus, por prácticas militares hunas que consistían en empleo de arietes y torres de asalto rodantes. Más tarde ocuparon Sérdica, Filípolis, y Aradiópolis; porque enfrentaron y destruyeron a las tropas romanas en Constantinopla. Ante esto Teodosio admitió la derrota y envió al cortesano Anatolio para negociar la paz. Lo que consistió en entregar más de 6000 libras romanas de oro como indemnización, y con esto triplicaron el pago a 2100 libras romanas, y el rescate por cada romano prisionero era de 12 sólidos. En el año 445, Bleda fallece, sospechando de ser asesinado por Atila para ser proclamado como único rey de los hunos;  que contaba con un vasto imperio que abarcaba ya desde la mar Caspio, hasta los Alpes, adentrándose hasta Constantinopla, los Balcanes y Grecia. En el año 446, Atila se dedicó a consolidar su trono dentro de su imperio, y Constantinopla sufrió continuos desastres.  En el año 447, Atila, parte con su ejército camino al sur, hacia Moesia. Pero el ejército romano al mando del magister Arnegisclus le hace frente y logra vencer a los hunos. Que quedaron sin oposición y se dedicaron al pillaje a lo largo de los Balcanes, llegando hasta las Termópilas. Y la localidad de Constantinopla, se salvó porque el prefecto Flavio Constantino, organizó brigadas para reconstruir las murallas dañadas por los sismos. Atila, como todo un rey conquistador, reclamó como condición de paz para los romanos que continuaran pagando un tributo en oro; y que evacuaran una franja de tierra de trescientas millas hacia el este desde Sigindunum, hasta cien millas al sur de Danubio. Pero la paz es interrumpida en el año 450, cuando se descubre un complot para asesinar a Atila por su poderío y reinado huno. Este complot lo creó Teodosio II y Edeco, embajador de los hunos en Constantinopla. Atila, al enterarse de dicho complot, decide lanzarse militarmente a la conquista de las provincias de Occidente. Porque el ejército huno, había desarrollado un ejército de infantería de gran calidad, distinguiéndose de otras tribus bárbaras en la frontera romana por su habilidad para realizar asedios exitosos en las ciudades fortificadas. Con tanto éxito que lograron dominar extensiones entre los ríos Don, Danubio y Volga, y los mares Negro y Báltico, sometiendo a los germanos, alanos y sármatas; ya que los hunos eran considerados una raza salvaje, voluble, apasionada por el oro y los buenos guerreros, siendo muy avanzados en el uso y fabricación de armas. Y como el afán de conquista de Atila era muy ambicioso, en el año 450 había proclamado su intención de atacar el reino visigodo de Toulouse, aliado con el emperador Valentiniano III, porque Atila había tenido anteriormente buenas relaciones con el imperio occidental y con su gobernante Flavio Aecio, que estaba familiarizado con los hunos. Entonces las tropas hunas de Atila le dieron el nombramiento de magister militum en Occidente. En el año 450, la hermana de Valentiniano III llamada Honoria, le envió a Atila una demanda de ayuda con su anillo, y Atila interpretó esta misión como una propuesta de matrimonio, y además le pide la mitad del imperio oriental. Pero cuando Valentiniano III descubre lo sucedido, quería ajusticiar a su hermana, pero la influencia de su madre Gala Placidia hizo que enviara a Honoria al exilio en lugar de asesinarla. Por supuesto que el matrimonio nunca fue consumado. Y Atila enfurecido envió una embajada de Rávena para reclamar el honor de Honoria y su inocencia. Entre estos avatares el emperador Teodosio II muere a causa de la caída de un caballo, y lo sucede Marciano, que decide interrumpir el pago del tribuno hacia finales del año 450. Luego como en los Balcanes no había mucho que saquear producto de las invasiones de los hunos y otras tribus, Atila decide marchar hacia el oeste para extender su reino, que era el más poderoso de occidente hasta Galia y las costas del Atlántico. Y para llevar a cabo sus planes de conquista territorial, había enviado ofertas de alianza a los visigodos y a los romanos. En el año 451 Atila y sus ejércitos hunos, ya habían dominado todo el Este de Europa, y Atila quiso conquistar Galia, adentrándose dispuesto a saquear el reino visigodo de Toulouse; y en su afán de conquista Atila arrasa las ciudades de Colonia en Alemania, y Tournai en Bélgica; obligando a Flavio Aecio gobernante de imperio de Occidente, a movilizarse para hacerle frente con tropas de los francos, burgundios, y celtas. Pero el avance de Atila hacia el oeste convenció al rey visigodo Teodorico I de aliarse con los romanos. Flavio Aecio persiguió a los hunos y les dio caza, logrando empatar en la batalla de los Campos Cataláunicos. Con esto Atila se replegó más allá de sus fronteras y sus aliados se desbandaron. En el año 452 Atila exige nuevamente su matrimonio con Honoria, ya que invadió y saqueó a Italia, y numerosas ciudades hasta como Aquilyea, Milán, Padua, Bérgamo, y Verona, para detenerse en Roma. Y las poblaciones asustadas deciden emigrar de las ciudades y se salvaguardaron en las montañas y lagunas de adriático. Ante esto el emperador romano de Occidente, Valentiniano III, que estuvo a punto de sucumbir ante los ataques de Atila, decide huir de Rávena a Roma. Pero el papa León I intervino y detuvo la invasión, pactando con Atila su retirada a cambio de un tributo. Y Flavio Aecio permanece en campaña, pero sin poder presentar batalla. En sus avances Atila se detuvo en el Po, donde acudió a una embajada formada por el prefecto Trigecio, el cónsul Avieno, y el papa León I. Sin reclamar su matrimonio con Honoria, ni los territorios que deseaba conquistar. Porque las epidemias y las hambrunas que coincidieron con su invasión debilitaron al ejército huno, y además las tropas que tenía Marciano y que envió al Danubio, le forzaron a regresar. Y después del saqueo de Roma, los hunos se detuvieron, y el papa León I convenció a Atila para que se retirara de Roma. Y así, Atila decide dejar Italia para regresar a su palacio más allá del Danubio, para planear un nuevo ataque a Constantinopla, y exigirle a Marciano el tributo que había dejado de pagar, y Atila decide iniciar su retirada a Panonnia en Hungría, su lugar de procedencia el año 453 pero desgraciadamente Atila fallece en ese mismo año, por una hemorragia nasal. En su palacio luego de la celebración de su matrimonio con la germana Ildiko. El reinado de Atila, duró veinte años, aportando a los hunos la unificación de las tribus, la creación de grandes empresas de conquista, un ejército poderoso, y el crecimiento notable del imperio. Siendo su reinado el último y más poderoso caudillo de los hunos. Convirtiéndose Atila en una figura legendaria de la historia de Europa y gran parte de Europa Occidental, destacado por su crueldad y destrucción. Pero desgraciadamente se perdió todo esto tras la muerte de Atila, ya que acaeció una fuerte peste que dejó diezmados a los hunos, y el cruel ataque encabezado en el año 454 por Arderico, destruyó el imperio que estaba en manos de los hijos de Atila, Elac el heredero, Dengizik, y Ernakh forzando su retirada hacia la zona del Volga. Posterior a esto, ya los hunos no volverían a amenazar Europa. Atila es enterrado en un triple sarcófago de oro, plata y hierro junto con el botín de sus conquistas, y los que participaron en el funeral, fueron ejecutados para mantener en secreto el lugar de su enterramiento.

FIN.

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