lunes, 12 de octubre de 2020

EL GRAN ESCAPISTA


“Mi trabajo me ha dado un profundo conocimiento sobre las ilusiones y muchos años de experiencia en mostrarlas a personas de todo tipo”. 
Harry Houdini.




 El 24 de marzo de 1874, llegó al mundo uno de los artistas que con el tiempo sería, recordado como uno de los mayores magos y escapistas de la historia, Erik Weisz, conocido mundialmente como Harry Houdini. Quien de niño y para ayudar a su familia, empieza tempranamente a trabajar vendiendo periódicos y lustrando zapatos. Un día su padre el rabino Mayer Samuel, le presenta al doctor Lynn, un mago viajero, del cual el joven Erik se interesó apasionadamente por el arte de la actuación. Y cuando tenía nueve años, Erik y sus amigos formaron un pequeño circo, actuando el 28 de octubre de 1883 con el nombre de The Prince of the Air, debutando el pequeño Erik como contorsionista y trapecista. Posteriormente el joven Erik se marchó de su casa en busca de fortuna con circos y espectáculos ambulantes. Durando un año fuera de casa, y regresó a ella cuando su familia se había trasladado a Nueva York, y contando con trece años de edad empieza a aprender tempranamente los misterios de la magia; y además a competir en natación. Entonces el joven Erik estudiando las artes de la magia, consigue un libro llamado de memorias llamado The Memoirs of Robert-Houdin, que convirtió en su ídolo; y de esta forma el joven Erik decide utilizar el apellido del mago, añadiéndole una i para indicar el parecido a Houdini. Claro que sus inicios en el mundo del espectáculo fueron en 1882 como trapecista, pero finalmente se dedicó a la magia. Siendo un profesional en todas las ramas, y adquiriendo fama por sus escapismos imposibles, gracias a la gran resistencia física que adquirió por la rigurosa disciplina de la natación, y el atletismo. Su dedicación profesional a la magia, lo convirtió en un erudito en la historia de la magia, que la concebía como un espectáculo en sí mismo y demostró sus habilidades para liberarse del interior de cajas fuertes arrojadas al mar, de camisas de fuerza colgado boca debajo de rascacielos, de diversos tipos de esposas, cuerdas, baúles cerrados con candados y cadenas de cualquier tipo. Uno de los escapes clásicos del joven Houdini, es “la Metamorfosis”, que consistía en que el escapista era atado e introducido dentro de un saco, y a su vez dentro de un baúl; todo ello era atado y sujeto con fuertes candados. Entonces una ayudante subía encima del baúl, levantaba una cortina y al instante siguiente la cortina la cortina bajaba mostrando a un Houdini liberado en el lugar que ocupaba la ayudante. Posteriormente se abría el baúl y se desataba todas las cuerdas del saco, para mostrar a la asistente dentro de la caja. Y tan famosa ayudante en el número de la metamorfosis era Beatrice Rahner, quién posteriormente sería la esposa de Harry Houdini. Sus habilidades para liberarse de ataduras con esposas, cadenas con candados, y otros números complicados encantaban al público. Así que de esta forma Houdini realizó un viaje por Europa, con mucho éxito y aumentando así su propia leyenda. Uno de sus grandes números consistía en presentarse en una ciudad, ante el jefe de policía local, o en la prisión, visto por un grupo de periodistas. Proponía su reto que era publicado en los periódicos, y luego comentado en la ciudad. Entonces el escapista era encerrado, atado o encadenado, y al liberarse su reto obtenía promoción en la prensa. Con esto aumentaba su imagen y percepción de sus hazañas. También dentro de sus logros que ofrecía estaba el de ser examinado desnudo para que probaren en él nuevos candados, grilletes, esposas, o dispositivos fabricados por la gente del lugar, logrando salir siempre airoso en este tipo de demostraciones peligrosas. Houdini con esto es considerado el mejor escapista de todos los tiempos, y precursor de muchas de sus hazañas y retos. Logró escapar de cuerdas, cadenas, camisas de fuerza, todo tipo de esposas, barriles, cajas, baúles, bidones, bolsas, sacos, ataúdes, jaulas, y habitaciones cerradas. El público que tenía deseaba que triunfara y que fallara, porque la sensación de peligro inminente estaba presente en cada uno de sus números. Y ante eso el público parecía emocionarse más cuando la hazaña se hacía a la vista. De esta forma algunos de sus escapes, se convirtieron en clásicos, como el de la camisa de fuerza, y otros los hacía en secreto detrás de una discreta cortina, donde sus ayudantes no podían entrar, pero tampoco nadie del público podía ver sus técnicas secretas. En algunos escapes demoraba unos pocos minutos, y en otros llegó a tardar más de una hora. Harry Houdini empezó con el tiempo a inventar nuevos retos y desafíos como parte de su espectáculo en teatros, con el afán de conseguir lo imposible y causar más sensación. Uno de sus retos fue el bidón de leche; que consistía en un angosto bidón relleno de agua en el que era sumergido completamente y del que escapaba tras unas cortinas, fuera de la vista del público, que le pedía contener la respiración tanto como él mientras intentaba escapar, a la vez que un gran reloj mostraba el paso de los minutos. Y el número consistía en que solía escapar al poco de entrar, a veces se sentaba un rato, leía le periódico mientras que la orquesta tocaba música, para darle más emoción el número; entonces levantaban la cortina y aparecía Houdini, culminando el número de una forma triunfante. Ahora para lograr la perfección en sus números el gran escapista Houdini hizo algo que es común en escapistas y especialistas en retos y proezas físicas: logró entrenar hasta el límite. Se sumergía en una bañera de agua llena de bloques de hielo. Y con la práctica pudo aguantar hasta tres minutos sin respirar. Esta habilidad le permitiría enfrentarse a muchos retos, mejor preparado que cualquier persona, en incluso atletas; porque estas hazañas son el resultado de una fuerza física, habilidad y técnicas casi sobrehumanas. Y con estas habilidades, el gran Houdini se obsesionó con la muerte; ya que casi todos sus retos supusieron un enfrentamiento directo con un riesgo mortífero, desafiando un peligro real que cautivaba al público, de tal forma que algunos espectadores abandonaban la sala antes de que terminara el espectáculo. Y con esto muchos de sus retos tenían como protagonista precisamente la inversión en agua, en los que el gran escapista terminaba burlando a la muerte. Otro de sus grandiosos números fue la Cámara de Tortura China, que consistía en un gran acuario en donde era sumergido; colgado boca abajo por los pies, y de donde escapaba al cabo de interminables minutos. Y lo último que se veía antes de que lo cubriera una cortina, era su cara sumergido y golpeando el cristal. Una vez que el gran escapista Houdini alcanzó la fama de estrella internacional, fue mejorando y modificando sus números cada vez más, promocionándolos como muestra de coraje y valor. Se lanzaba atado desde puentes, era sumergido en cajas cerradas, y siempre emergía triunfante y victorioso. Una de sus proezas que congregaba a mucho público, era la de escapar de una camisa de fuerza suspendido boca abajo, colgando de una cuerda en una gran grúa. Esta hazaña la realizó en Nueva York y en Washington, además de otras ciudades. Claro que el costo humano que debía pagar era alto, ya que terminaba adolorido, así que el gran escapista Houdini, empezó a buscar otras salidas artísticas para entretener a su público. De esta forma montó un espectáculo propio en Broadway, con un número que consistía en la desaparición en el escenario de un elefante. También quiso ser recordado como uno de los pioneros en la aviación, siendo la primera persona en volar por Australia. Con el tiempo Houdini incursionó en el cine, participando en películas de acción como protagonista; pero como actor cinematográfico, no tenía el mismo talento que como escapista; ya que en el cine sus escapes el público los consideraba trucos de cámara, y no eran tan efectivos como en directo. Y siguiendo la veta cinematográfica, Houdini probó suerte como empresario de la industria del cine, pero luego abandonó esta empresa. También escribió algunos libros describiendo sus hazañas, y completó una gran biblioteca personal con libros sobre magia de todas las épocas, siendo considerado un escéptico en estas materias. La última parte de su carrera Houdini la dedicó a desenmascarar a los falsos espiritistas; ya que los avances en ciencias, la electricidad, y el cambio de siglo produjeron un resurgimiento de las ciencias de lo paranormal: siendo éstas cuestiones poco entendidas, pero misteriosas y fascinantes para el gran público que llenaban los salones de espectáculos para ver a los espiritistas. Porque el gran escapista Houdini, nunca creyó en el espiritismo, y se enfureció cuando una médium intentó contactar con el espíritu de su fallecida madre, ya que el mensaje que le transcribió estaba en inglés y su madre hablaba alemán, húngaro, y yidis. Como el gran Houdini dedicó años de su vida luchando contra lo paranormal, diseñó un reto definitivo posterior su propia muerte, que ocurrió el 31 de octubre de 1926, a la edad de 52 años, causada por una peritonitis. Entonces el gran escapista Houdini creó un código secreto que compartió con su esposa Bess consistente en diez palabras secretas. Si alguna vez se contactaba alguna médium desde el más allá, el gran Houdini usaría estas palabras, de modo que su esposa Bess pudiera tener la certeza de que el contacto sería genuino. Ante esto diversos espiritistas aseguraron haber entrado en contacto con el espíritu de Houdini, especialmente Arthur Ford; claro que su mujer Bess nunca recibió el código secreto, porque todo esto fue una empresa sin éxito. Con el tiempo pasaron diez años, y su mujer Bess celebró una última sesión sin éxito alguno, apagando una vela que simbólicamente había mantenido encendida junto a la fotografía de Houdini. De esta forma, el 31 de octubre de 1926, fallece a causa de una peritonitis, una de las leyendas de la magia de todos los tiempos, Houdini, quién pudo escapar de todas las trampas, menos de nuestra imperdurable memoria. 
 FIN

EL DESTRIPADOR

“En mi próximo trabajo le cortaré la oreja a la dama y se la enviaré a la policía para divertirme. No soporto a cierto tipo de mujeres y no dejaré de destriparlas hasta que haya terminado con ellas”. 
Jack el Destripador. 



 A mediados del siglo XIX, en el año 1888, en Londres en el barrio de Whitechapel (East End) de clase baja, había sobrepoblación por el flujo de inmigrantes irlandeses, judíos del este de Europa y de la Rusia imperial. Esto repercutió en el decaimiento del empleo y calidad de vida en donde abundaba el alcoholismo, la pobreza, la violencia, el antisemitismo, el racismo, la delincuencia, y la prostitución, se cometieron cinco asesinatos, adjudicados a un asesino serial que la policía Metropolitana de Londres junto con Scotland Yard no llegó nunca a identificar. Pero los registros incluyeron seis crímenes más en Whitechapel entre los años 1887 y 1891, atribuidos a “Jack el destripador”. A pesar de haber investigado a trescientos sospechosos la investigación policíaca resultó ineficaz para descubrir al asesino serial. A raíz de estos homicidios se realizó un comité ciudadano encargado de patrullar las calles de Whitechapel, para tratar de capturar al asesino serial, pero toda esta empresa fue sin éxito alguno porque nunca se pudo determinar la identidad de “Jack el destripador”; surgiendo teorías y sospechas por parte de la policía y también por parte de la prensa, para determinar los conocimientos quirúrgicos, profesión, y salud mental del asesino en serie; que le envió tres cartas firmadas por el asesino a la policía, en las que se burlaba de las investigaciones, y amenazó con seguir asesinando a las meretrices. Por consiguiente una de las cartas estaba firmada por “Jack el destripador”, de ahí que la policía y la prensa lo empezó a llamar de esa forma. La policía Metropolitana de Londres, en el año 1888 estimó que había 62 burdeles y 1200 meretrices en el barrio de Whitechapel, que tenía muy mala reputación debido a ser un barrio de clase baja, y en el cual la policía Metropolitana de Londres identificó a 11 homicidios ocurridos entre abril de 1888 y febrero de 1891. Claro que no existía certeza para determinar que todos los homicidios habían sido obra del mismo asesino serial, cinco de ellos tenían elementos en común, atribuidos a “Jack el destripador”, por presentar cortes en la garganta, mutilaciones genitales, y abdominales, extirpación de órganos y desfiguración del rostro. De esta forma estos cinco asesinatos se denominaron “los cinco canónicos”. La primera víctima fue Mary Ann Nichols, encontrada el viernes 31 de agosto de 1888 en la calle Durward del barrio Whitechapel. Tenía dos cortes en la garganta, el abdomen rasgado y además presentaba incisiones hechas por la misma arma, que se dedujo que era un cuchillo. La segunda víctima fue Annie Chapman. Apareció el 8 de septiembre en la calle Hanbury Spitalfields (del barrio de Whitechapel), presentando cortes en la garganta, y el vientre apuñalado y le fue extirpado el útero. La tercera víctima fue Elizabeth Stride en el 30 de septiembre de 1888 en la calle Henriques, presentando un corte izquierdo en el cuello. La cuarta víctima fue Catherine Eddowes también encontrada el domingo 30 de septiembre de 1888 en Mitre Square, con la garganta cortada y con incisiones en el abdomen, además le habían extirpado el riñón izquierdo y el útero. Y la quinta y última víctima fue Mary Jane Kelly aparecida con el cuerpo mutilado y destripado en Miller's Court, Spitalfields, a las 10:45 a. m. del viernes 9 de noviembre, presentando un corte en la garganta hasta la espina dorsal, ya que le habían extraído todos los órganos abdominales, y el corazón. Estos cinco asesinatos canónicos como los llamó la policía fueron llevados a cabo durante la noche. Y se pudo apreciar que cada asesinato era más severo que el anterior. Estos cinco homicidios fueron llamados “los cinco canónicos”; pero el expediente del barrio de Whitechapel incluyó otros cuatro asesinatos ocurridos después de “los cinco canónicos”. Ya que la policía halló a la primera víctima llamada Rose Mylett, en Clarke's Yard, calle High, Poplar, el 20 de diciembre de 1888, que fue estrangulada. Posteriormente el 17 de julio de 1889, aparece la segunda víctima Alice McKenzie en Castle Alley en el barrio de Whitechapel; con una herida en la carótida izquierda, contusiones y cortes. Este macabro hallazgo no se incluyó como una continuación de “los cinco canónicos”. La tercera víctima que apareció en Whitechapel no se pudo identificar por estar decapitada, y con las piernas amputadas, encontrándose su torso mutilado en la calle Pinchin, el 10 de septiembre de 1889. Y finalmente la última víctima del expediente de Whitechapel, se halló el 13 de febrero de 1891 en la calle Swallow Gardens, con su cuerpo intacto y con un corte en la garganta. Aparte de “los cinco canónicos”, y los otros asesinatos se le atribuyeron más crímenes a “Jack el destripador”, como el caso de Fairy Fay, hallada el 26 de diciembre de 1887 con una estaca en el abdomen. De manera fortuita también hubo sobrevivientes de los ataques de “Jack el destripador”, como fue el caso de Annie Millwood que el 25 de febrero de 1888 sobrevivió; y llegó a la enfermería de la workhouse de Whitechapel con puñaladas en las piernas y en el abdomen, muriendo el 31 de marzo por causas naturales. También se cuenta el caso de Ada Wilson, que sobrevivió a dos puñaladas en el cuello el 28 de marzo de 1888; y también Annie Farmer, que presentó un corte superficial en el cuello el 21 de noviembre de 1888. Curiosamente se halló a una víctima de sexo masculino, que fue John Gill, un niño de siete años el 29 de diciembre de 1888 en Manningham, Bradford, con las piernas heridas y una oreja amputada, el abdomen seleccionado y le había extraído los intestinos y el corazón. La prensa atribuyó este crimen a “Jack el destripador”, porque la policía no pudo procesar a ningún sospechoso. Porque los documentos policíacos sobre los asesinatos en Whitechapel consistían en recabar información por medio de un grupo de oficiales que iba de casa en casa para sondear a los vecinos; al mismo tiempo que el material forense era analizado, y cuando se identificaba a los sospechosos, la investigación se hacía más a fondo y se procesaba o descartaba a estos últimos, ya que este ha sido el método usado en las investigaciones policíacas contemporáneas. Y en relación a los asesinatos de Whitechapel la policía entrevistó a más de dos mil sospechosos, investigó a trescientos, y detuvo a ochenta. Toda esta investigación estuvo a cargo del inspector Edmund Reid. Ahora el comisionado de la policía Metropolitana Charles Warren, nombró a Donald Swanson como el coordinador de las investigaciones de Scotland Yard. Pero como sus investigaciones no dieron los resultados esperados, un grupo de ciudadanos del East End de Londres empezó a patrullar las calles bajo el nombre de “Comité de Vigilancia de Whitechapel”, para encontrar a posibles sospechosos de los asesinatos. Se contrató a detectives privados para entrevistar a los presuntos testigos, y el gobierno británico ofreció una recompensa a cambio de la información sobre el asesino. Por el tipo de heridas de las víctimas se sospechó de carniceros, cirujanos, y médicos. Según un reporte del inspector Donald Swanson se visitaron 76 carnicerías, y mataderos investigando a sus empleados por seis meses, sin obtener ningún resultado. Para reforzar la investigación se le pidió al médico forense Thomas Bond que evaluara las heridas, y así poder determinar los conocimientos quirúrgicos del homicida; logrando precisar que los cinco asesinatos fueron obra de la misma mano. En las primeras cuatro víctimas las gargantas parecen haber sido cortadas de izquierda a derecha, y en la última por la extensa mutilación, no se pudo determinar la dirección del corte fatal. Las circunstancias de los asesinatos deducen que las mujeres estaban recostadas cuando fueron asesinadas, y en todos los casos el asesino cortó primero la garganta. El médico forense Thomas Bond descartó la idea de que el asesino fuera médico o que contara con conocimientos científicos o anatómicos, argumentando que debía tratarse de un hombre solitario, con manía homicida o erótica e hipersexual, por el tipo de mutilaciones. Señaló también que el impulso homicida estaba determinado por alguna condición mental de venganza o melancolía, o una manía religiosa, como posibles hipótesis especulativas. En base a estas investigaciones, se determinaron teorías especulativas sobre la identidad de “Jack el destripador”, y una de ellas señalaba que el asesino debía vivir en Whitechapel y tener un empleo estable; porque los crímenes ocurrieron en fines de semana próximos a fechas festivas y en calles cercanas entre sí. Se especuló también que el responsable podría ser un hombre culto y de clase alta, posiblemente un doctor o aristócrata que había llegado a barrio de Whitechapel, procedente de un sector más opulento. Claro que hasta nuestros días, el caso de Jack el destripador, continúa creciendo, y se siguen buscando nuevas pistas para dar con la identidad del asesino en serie, más famoso de todos los tiempos. FIN.

sábado, 12 de mayo de 2018

EL PRÍNCIPE SUPREMO

ESTUDIO DE ESTÉTICA Y LITERATURA

«Discutir la naturaleza y la significación de la experimentación estética sería demasiado largo. Basta aquí con sugerir que las mejores obras de arte, sean literarias, plásticas o musicales, nos proporcionan algo más que un mero placer; nos informan respecto a la naturaleza del mundo.»
Aldous Huxley



En el presente libro, planteo mis teorías literarias de lo que sería escribir y crear un cuento, recogiendo elementos propiamente tales de lo que es la historia en sí, pero dilecto lector, establezco el objetivo parámetro, de que no intercalo en el desarrollo de mi pluma, la ficción. Porque en lo que es la escritura y construcción de un relato o cuento, encontramos una expresión con dos acontecimientos: El artístico, el cual constituye el aspecto estético; y el temático que contiene la esencia de lo que el escritor desea comunicar. Por consiguiente, en la construcción de un relato, concurren dos procesos lingüísticos que se articulan e integran: La forma y el sentido. O sea son planos narrativos, en los que en la forma el escritor organiza los distintos elementos estructurales para conformar la trama; y en el sentido el escritor realiza las operaciones lingüísticas necesarias para darle al cuento la estética. Y estos conceptos llevados al plano de la narrativa, significa la historia que estamos contando, y por otro lado el placer de la propia lectura. La estética del discurso narrativo, tiene que seducir al lector, y su importancia está en que es su primer punto de contacto con la historia, porque invita al placer de la lectura, para sumergir al lector, en el segundo plano, el fondo, vale decir el sentido del relato. Álvarez Espino y Góngora Fernández plantean que la obra de arte es producto fundamentalmente del talento y de la imaginación. Y reconocen que sin la ayuda de los procedimientos técnicos resultaría imposible abarcar la perfección. Y es pertinente citar que el estudio de la literatura, es determinado por la gran academia. Porque el conocer los secretos resulta útil para acercarse al ideal de perfección estética. Ahora bien, para dar una definición de experiencia estética, es pertinente citar que es un modo de encuentro con el mundo, con los objetos y situaciones ya sean naturales y creadas por el ser humano; que produce a quien lo experimenta un placer. Un conjunto de emociones y un tipo de conocimiento que puede considerarse de tipo estético, como la atención activa y la apertura mental. Jauss plantea que la literatura se considera como un fenómeno pensado para el lector, vale decir para el receptor, porque la recepción ha estado presente en casi toda la teoría literaria del siglo XX. Ateniéndome a lo que es el principio de lo que es la teoría literaria, vale decir una disciplina general, descriptiva, que se ocupa en literatura; supeditado a lo que es la historia de la literatura, por eso es que yo recojo elementos de la historia en lo que es la fabricación y escritura de un cuento. Y si hablamos de literatura, y sus obras abarca las significaciones en tres orientaciones científicas y metodológicas, que son convergentes y complementarias: La dimensión filosófica, preceptiva e histórico-crítica. Pero mi intención de escribir la lana, no va por el lado de la filosofía, sino por el planteamiento de lo que es la literatura, con acercamientos a la historia, en lo que es la confección de un cuento; y del presente libro. Porque la escritura es un fenómeno netamente personal, subjetivo y heterogéneo, y además profundamente social y cultural.  Ya que el libro es un dispositivo estético que privilegia la lectura, y la estética literaria no se encuentra en la lectura de la documentación, sino en el trabajo que el escritor realiza de la planeación de su obra, siendo fundamental la recepción de su obra en el receptor, o más bien dicho, en el lector. Al definir la dimensión filosófica, tiene su carácter teórico y propone la identificación y formulación de los principios estéticos que deben inspirar la obra literaria. Porque la base filosófica, da a los estudios literarios la solidez teórica y la racionalidad didáctica. El enfoque preceptivo es de índole prescriptivo y dicta las leyes tanto generales, para todo tipo de composición, como particulares, para cada uno de los géneros que se han de cumplir en su composición, en este caso particular y valga la redundancia, el cuento. Y por último la dimensión histórico-crítica,  de naturaleza y objetivos más prácticos facilita los datos y los instrumentos para conocer el origen y progresos de la literatura en general y el mérito de los escritores, por medio de análisis filosófico. Es pertinente citar en literatura, dilecto lector que la originalidad del libro es determinada precisamente por el carácter global de su contenido. Claro que no puedo descuidar el punto de vista filosófico porque la teoría literaria se inicia con la técnica milenaria, planteada por Aristóteles, en sus tratados de retórica y poética, vale decir las teorías constructivas del discurso propiamente tal. Y desde este punto de vista, la técnica literaria es definible como la ordenación de principios, normas, y saberes acerca de lo que es la construcción de la literatura. Dando como resultado una teoría explícita o a priori, doctrinal, prescriptiva e ideológica; porque la teoría literaria en tanto define implícitamente a posteriori la perspectiva de una serie de ideas o pensamientos, inferidos o re construibles mediante la reflexión y el análisis sobre el objeto literario dado. La teoría literaria, señor lector, es relacionada con la retórica y la poética, siendo parte de la filología, en lo que se refiere a la elaboración de una obra verbal; y también la teoría literaria para aclarar más este concepto, se vincula con la estética; que representa el horizonte más general, y filosófico en el cual queda definida la literatura, en lo que es su creación, propiamente tal.

LA ESTÉTICA Y SU HISTORIA

Desde un punto de vista histórico, la teoría estética, propiamente tal nace en 1750 con Alexander Gottlieb Baumgarten, por su relación entre la filosofía y la literatura. Y tiene como representantes a: Diderot, Moses Mendelssohn, Gelessing, Herder, Kant, Schiller, Schelling y Hegel, que se basaron en las artes plásticas para derivar a la literatura. Dando paso con esto al nacimiento de la moderna teoría literaria, que floreció de un diálogo de la estética con la tradición filológica. Existen otros autores como: Schlegel, Novalis y Baudelaire, que fueron fundamentales para la reflexión sobre la literatura, ya que en estos autores la teoría literaria nunca dejó de ser realizada al lado de la teoría de las artes plásticas, y de la propia creación de obras literarias. Sólo a lo largo del siglo XIX, con la creación de los departamentos de filología, surgieron los teóricos especializados sólo en literatura. En el transcurso del siglo XX, encontramos a diversos filósofos que tuvieron una importante producción de teoría literaria y de estética: Heidegger, W. Benjamin, Adorno, HG. Gadamer, P. Ricoeur, J. Derrida y G. Deleuze. Además existieron teóricos de la literatura, que influenciaron el pensamiento estético: G. Bataille, M. Banchot, R. Barthes, T. Todorov, G. Genette, y Adorno. Y la estética, tiene una gran dependencia en relación a la literatura.

LA ESTÉTICA Y SUS DEFINICIONES

Porque la estética es una disciplina moderna y autónoma, relacionada con la teoría literaria. Pero no puedo continuar la presente exposición sin definir lo que es la estética: Es una filosofía del arte, porque es la ciencia que se encarga del estudio de la belleza, y; desde un punto de vista filosófico, la búsqueda de la verdad a través del arte, la percepción, y la sensación del ser humano. Porque la estética es una disciplina moderna y autónoma, relacionada con la teoría literaria, la retórica y la poética, y el objeto de estudio de la estética es “la idea de lo bello, estudiada en su esencia y en sus formas”; distinguiendo cinco puntos:

1- El examen de la naturaleza de los objetos que despiertan en el alma el sentimiento de belleza, el deseo de imitarlos y la voluntad de corregirlos.
2- La investigación del primitivo origen o la fuente primera de la belleza.
3- El descubrimiento de las relaciones de las diferentes manifestaciones y la revelación de sus riquezas.
4- La interpretación de sus significados.
5- La identificación de sus fines.

Y en el ámbito de las letras, la estética estudia los recursos utilizados y los objetivos perseguidos por el artista; y desde un punto de vista clásico tiene por objeto de estudio la verdad, en los últimos siglos con la influencia de los medios de comunicación de masas, la estética se lleva al artista, en este caso al escritor a la introspección, estudiando la esencia del ser humano, sus sentimientos y percepciones. Para ilustrar más al lector, cito a Umberto Eco y su definición de la estética: Se entiende toda obra literaria como una obra inacabada hasta el momento en que entra en acción, la perspectiva del lector; su interpretación basada en su propio bagaje cultural y personal. Y por consiguiente existe la “estética literaria”, la que se refiere al objeto literario y logra disciplinar a la teoría literaria. Y me detengo en este punto, para definir y exponer lo que es la estética literaria, que es el campo disciplinado más general de la ciencia de la literatura. Tiene por objeto de estudios las ideas y conceptos, problemas y teorías o doctrinas de la poética, la crítica literaria, constituyendo la estética literaria el desenvolvimiento más comprensivo y filosófico de la ciencia de la literatura.

LA OBRA LITERARIA Y SUS DEFINICIONES

Le entrego al lector una creación personal de lo que es la narrativa, vale decir el cuento desde mi personal creación literaria, por supuesto basándome en hechos ya registrados cronológicamente conocidos comúnmente como la historia. Pero no es mi intención ser un historiador, porque no lo soy dilecto lector, ya que estaría faltando a mi rol de escritor. Yo recojo elementos de la historia para confeccionar y escribir un cuento propiamente tal. Según Ingarden, la obra literaria se define como: “Una formación puramente intencional que tiene la fuente de su ser en actos de conciencia creativos de su autor, cuyo fundamente físico, está en el texto escrito o en otro medio físico de reproducción”. Y me detengo en este punto, para enfatizar que una obra literaria es el resultado de la creatividad del autor, para ser leída y comprendida por el lector. Porque la obra literaria trasciende la conciencia del autor, para llegar al lector, dándole a este último, la posibilidad de dar un significado a la obra leída, desplegando su imaginación. Para Ingarden la estructura de un texto se determina por las maneras en que este puede ser realizado, definiendo al texto como una estructura potencial que se concreta gracias al lector. Para citar a otro autor, Iser, define a una obra literaria como: “Un registro documental de algo que existe o ha existido, una reformulación de una realidad ya formulada que trae al mundo algo que no existía antes”. Y me detengo en este punto para exponer que de esto se trata mi personal creación y escritura de un cuento. De tomar una realidad, y expresarla en mi plana como una nueva creación personal. Este es mi aporte. Porque Iser, plantea que la obra literaria tiene dos planos el artístico que es el creado por el autor, y esta es mi personal y literaria visión de lo que es mi literatura, y el otro estético que es dado por la concreción realizada por el lector. El proceso de la lectura, está concebido en virtud de una realidad dada por la actualización del texto que hace el lector. Ahora bien, dilecto lector. Entre los diferentes lenguajes que el hombre ha creado para expresar lo que ve, siente, piensa, y quiere ser la literatura es una de los más primigenios; porque se construye en su estrecha relación con el mundo.

EL TEXTO LITERARIO

El texto literario es aquel que forma parte de alguno de los géneros de la literatura y la escritura artística, en los que la forma otorgada al mensaje es de vital importancia, tanto como en contenido del mismo. Se diferencia de otros tipos de textos, por sus intenciones estrictamente estéticas. Su creación ha acompañado al hombre desde épocas remotas, en los llamados géneros literarios. Umberto Eco, define el texto literario en contraposición a otros tipos de textos, el que permite no sólo la interpretación semántica de los textos, sino que además potencia una interpretación crítica: “La interpretación semántica o semiótica es el resultado del proceso por el cual el destinatario, ante la manifestación lineal del texto, la llena de significado. La interpretación crítica o semiótica es, en cambio, aquella por la que se intenta explicar por qué razones estructurales el texto puede producir esas (u otras, alternativas) interpretaciones semánticas”. El texto literario, es una obra de arte, que antepone el lenguaje al contenido. No es que el contenido, no sea importante; sino que lo que prima en un texto literario es la estética literaria. Porque el escritor maneja el lenguaje y lo resignifica a fin de que sea creada su obra de arte. El lenguaje es manipulado de una manera formal y literaria. La finalidad de un texto literario, es artística, no utilitaria, ya que es una obra de arte puramente subjetiva; porque el escritor es libre de elegir el estilo y tono de su escritura; apareciendo en él por lo general figuras literarias. El texto literario puede pertenecer a varios géneros, los tres mayores son: narrativo (cuento y novela, por ejemplo), lírico (poesía) y dramático (teatro escrito). La división en géneros depende de la elección de la forma de escribir, ya sea en verso, en prosa, o prefiriendo el diálogo. El texto literario se diferencia de otros en primer lugar por su intención comunicativa, predominantemente estética, vale decir artística: Constituyen una manifestación de la actividad humana, mediante la cual el autor expresa una visión personal, por medio de recursos lingüísticos. En el texto literario, se crea un mundo de ficción por un proceso de imitación de la realidad, y el mundo creado en el texto literario es imaginario. Y en su proceso de creación los textos literarios se ajustan a determinados modelos, los cuales determinan su género, en este caso el cuento o relato. Así una obra literaria es lírica, narrativa, o dramática. Ahora bien, un texto estético supone siempre una intencionalidad, es decir una manipulación de la expresión que provoca un reajuste del contenido, al producir un tipo de función profundamente original. Va a reflejar de algún modo en los códigos que sirven de base a la operación estética, con lo que provoca un proceso de cambio de códigos. Toda esa operación, produce con frecuencia un nuevo tipo de visión del mundo.

CARACTERÍSTICAS DEL TEXTO LITERARIO

- Originalidad: El lenguaje literario es un acto de creación consciente de un emisor que es el escritor, con voluntad de originalidad. El lenguaje literario debe ser inédito, extraño, siempre original.
- Voluntad artística: Se usa el lenguaje con una voluntad artística, es decir, intentando crear una obra de arte. Existe una finalidad estética.
- Especial intención comunicativa: Este lenguaje no tiene una finalidad práctica, sino estética.
- Desviación: concepto: Llamamos así a la " recurrencia " o repetición en un texto breve de unidades lingüísticas de cualquiera de los niveles, es decir, aparición estadísticamente superior de una unidad determinada si la comparamos con su frecuencia de aparición en el lenguaje "normal".
- Lo connotativo: Es un lenguaje esencialmente connotativo. Se utiliza un lenguaje abierto a la evocación y a la sugerencia a través de los significados secundarios de las palabras: además es posible provocar nuevas connotaciones, propias de cada lector, de cada autor o de cada época en que se recree, al leerlo. En este sentido, hablamos de plurisignificación.
- Mundo propio: El mensaje crea sus propios mundos de ficción cuyos referentes no han de corresponder necesariamente con la realidad exterior. El lector no conoce el contexto hasta que lee.
- Importancia del significante: En un mensaje literario, el significante puede estar motivado: musicalidad, aliteraciones, simbolismos fónicos... En general, podemos hablar de la importancia de la forma.
- La función poética: El lenguaje desempeña una función estética o poética cuando llama la atención sobre sí mismo, sobre la manera de decir las cosas. El texto literario se caracteriza por la especial atención que recibe el mensaje.
- Intención poética: A diferencia de otras formas de texto, los escritos literarios ofrecen una experiencia estética al lector: una lectura de la cual se desprende un aprendizaje de tipo espiritual, un asombro ante el funcionamiento del texto mismo, en lugar de la adquisición de un conocimiento específico, como ocurriría, por ejemplo, con la lectura de un periódico o de las instrucciones para usar un electrodoméstico.
- Subjetividad: El texto literario es fruto de dos sensibilidades en contacto: la del autor y la del lector. En ese sentido, no se trata de un texto objetivo, informativo, que busque explicarle al lector cosas sobre la realidad, sino a menudo cuestionarla desde un punto de vista subjetivo, desde un abordaje original e irrepetible.
- Espíritu de la época: Al mismo tiempo, los textos literarios capturan el llamado “espíritu de la época”, que es como se llama al sentir colectivo que caracteriza a una comunidad o a una civilización entera durante un período específico. Por ejemplo, las novelas existencialistas capturaron el pesimismo y la depresión posterior a las dos Guerras Mundiales (Primera y Segunda) a mediados del siglo XX.
- Lenguaje: El manejo del lenguaje en los textos literarios es, cuando menos, particular, diferente. Un texto literario puede permitirse rupturas con la norma gramatical (sobre todo frecuentes en la poesía) con fines estéticos, y en líneas generales, una utilización del lenguaje no como herramienta para transmitir información, sino como materia para fabricar la obra de arte. El “estilo” de un escritor es, en ese sentido, su manera particular y original de emplear el lenguaje.
- Gratuidad: La lectura de los textos literarios se lleva a cabo de manera gratuita, es decir, de manera libre, sin objetivos específicos y sin utilidad alguna. Oscar Wilde, famoso escritor británico, decía que el arte es “profundamente inútil”, ya que no cumple con cometido pragmático alguno en la vida de sus lectores, como no sea el enriquecimiento espiritual o el entretenimiento.
- Ficcionalidad: Los textos literarios son, en su mayoría, obras de ficción (sobre todo la narrativa). Esto es, relatan eventos que no ocurrieron realmente, sino que proceden de la imaginación y la inventiva del autor, quien reelabora la realidad conforme a su mirada particular del mundo y a sus sensibilidades específicas.
- Verosimilitud: A pesar de ser de naturaleza ficcional o imaginativa, los textos literarios son verosímiles, es decir, creíbles. Su funcionamiento depende de un “pacto de suspensión de la incredulidad” entre el autor y el lector, en el que este último se compromete a leer el texto como si fuera cierto, a pesar de estar consciente de que no lo es. A cambio, el autor le promete construirlo de manera tal, que el artificio se sostenga hasta la última página.
- Carácter imitativo: Los textos literarios imitan a la realidad, es decir, la copian, la reformulan, la emplean como materia prima para la construcción de la obra literaria. En ese sentido, se dice que los textos literarios son “miméticos”: son representaciones, imaginaciones, versiones de la experiencia real.
- Géneros literarios: Existen formas puntuales de textos literarios, que se distinguen entre sí conforme a sus reglas generales de funcionamiento, y que son:
- Narrativa. Textos literarios en los que se despliega un relato, a cargo de la voz de un narrador. Estos relatos contienen personajes y eventos más o menos ficcionales, incluso fantásticos, plasmados de manera original y creíble.
- Poesía. Uno de los géneros más difíciles de definir, ya que puede adquirir una multiplicidad de formas. Se trata de una descripción poética, mediante un lenguaje figurado o metafórico, de alguna experiencia relevante en la subjetividad del autor.
- Dramaturgia. La escritura de textos destinados a una representación teatral, a cargo de actores y en un escenario determinado. Carecen de narrador, a pesar de representar relatos también.
- Legitimación: Los textos literarios perduran en el tiempo, transmitiéndose de generación en generación, pues se los considera valiosos, pertinentes e importantes para la educación de los ciudadanos futuros. En ese sentido, existen aparatos de legitimación de las obras, es decir, que eligen cuáles perduran y cuáles se dejan de lado, cuáles son valiosas para la sensibilidad de una época y cuáles no tanto. Así, suele decirse que la literatura es una construcción de tipo histórico.

EL TEXTO LITERARIO Y EL LECTOR

En el texto literario, el lector cobra un papel significativo ya que debe trabajar mediante la lectura y su imaginación, y reflexión para completar la obra y reconstruir el mensaje del texto y del escritor. Los lectores comprenden una obra de diferente forma de acuerdo a sus experiencias, el contexto sociocultural donde es leído el texto, sus lecturas previas, y sus conocimientos. Y la finalidad del texto literario es hacer reflexionar a los lectores, cautivarlos a través de las palabras y transmitir un mensaje de enseñanza. Todo esto es expresado y escrito con un lenguaje que logra embellecer la estética del texto. El autor se apoya en tres pilares fundamentales a la hora de crear un texto literario:

Narración: Cuenta los hechos. Los hechos se sitúan siempre en un tiempo determinado. La narración puede ser lineal o no.
Descripción: Caracteriza personajes, lugares, tiempos, situaciones y objetos. La descripción nos sitúa dentro de la trama donde se desarrollará la acción.
Diálogo: Mediante el diálogo conversan los personajes. Es una forma de agilizar la narración y desarrollar acciones.

Los textos literarios se articular y desarticulan entre sí, y se mezclan con las historias, porque una de las funciones pedagógicas del texto literario, es la formación del lector. Ya que el texto es una producción escrita que permite transmitir un mensaje de un emisor, que es el creador del texto, vale decir el escritor a un receptor, que es el lector. Porque una obra no es solamente el texto escrito, creado por el escritor, es la creación hecha por el lector a partir de la interpretación del texto literario, y necesita para su existencia al lector. A partir de esta afirmación, podemos citar que la literatura, no tiene otra función que crear un diálogo entre el mundo del lector, y el mundo del libro. El hecho de crear literatura, significa abordar el horizonte de expectativas que guía, para enriquecer la lectura, y potenciar la construcción de vínculos significativos entre el lector y la literatura, por el conocimiento cultural del lector. Porque toda experiencia de lectura, es en sí una experiencia estética, que es vivida por el lector a partir de su sentir y su relación con el mundo de los textos. Porque al reconocer los rituales y las opiniones que se construyen alrededor de la lectura y la literatura, significa reconocer al lector como receptor y artífice de su propio aprendizaje personal.

FIN.